Recuperación de lugares dañados
La recuperación de paisajes degradados o ecosistemas en peligro es otro de los ejes fundamentales en el trabajo de Grupo Aranea. Durante demasiado tiempo, los seres humanos han simplificado los sistemas naturales hasta convertirlos en entornos insostenibles, incapaces de proveer los servicios ecosistémicos que garantizan los niveles mínimos de bienestar a la sociedad que los habita.
Revertir esta simplificación es clave para restablecer el equilibrio de un territorio cada vez menos habitable e implica trabajar con el tiempo y la incertidumbre de los procesos biológicos.
Proyectos como el Parque Antrópico de Saline Joniche son un ejemplo de cómo, en ocasiones, nuestra labor no consiste en hacer, sino más bien en establecer las condiciones propicias para que la naturaleza actúe y reequilibre los ecosistemas dañados por la acción humana. Nos convertimos así en facilitadores silenciosos del ecosistema, dejando que la naturaleza haga su trabajo sin borrar la huella de nuestro paso, para dar lugar a nuevas naturalezas.
Esta línea de trabajo se concreta en paisajes industriales —como fábricas, minas o canteras— que son reinventados como espacios públicos o equipamientos capaces de poner en valor el patrimonio industrial a través de la búsqueda del equilibrio ecológico.
Como no podía ser de otra forma, trabajamos con el agua, la creadora de paisajes, especializándonos en los paisajes fluviales y los paisajes costeros.
Aranea es un referente en la integración de arquitectura y paisaje. Ha dirigido gran parte de su esfuerzo a la regeneración urbana a gran escala y la adaptación al cambio climático, participando en importantes proyectos de transformación territorial. Su trabajo sigue siendo un ejemplo de cómo desde la arquitectura se puede sanar y potenciar el entorno natural.

























